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Isla Negra 13/450
casa de poesía y literaturas  
diciembre 2017 -  (abril 2004)
suscripción gratuita.                     desde Italia                      Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
Miembro fundador del Movimiento Poético Mundial
revistaislanegra@yahoo.es      -        http://revistaislanegra.fullblog.com.ar      -       http://revistaislanegra.wordpress.com
Nuevo:   http://revistaislanegra.wix.com/isla-negra
“Recuerdo, recordemos / hasta que la justicia se siente entre nosotros.”- Rosario Castellanos
Manuel del Cabral
Santo Domingo, República Dominicana -1907 -1999
Oda escrita en la piedra

Hay algo más que el viento buscando ser instinto,
algo más que la ola
que quiere andar de pie como la sangre.
Hay algo más que aquello que rezaba a las piedras,
suave como la muerte del cabello del indio,
simple como el secreto transparente del agua.
Hoy aquellos que fueron siempre mudos,
los que siempre llevaron en la sombra
la dignidad del loto que crece sobre el cieno,
se acercan a la tierra,
y echan voces por granos, como quien va regando
la conciencia.
Llegan horas que nacen para la alondra insigne.
La tierra tiene ahora la cualidad del ave.
Y el horizonte crece, crece en aquellas manos
que saquearon a sangre la esperanza.
Aquellas manos simples,
que traen en los filos de picas y hachas
el oro de las minas de los amaneceres.
Es la América inédita,
la que estaba en el tacto,
la que estaba en la carne,
como aquello que a veces se nos queda
en el vientre materno que se revienta en vida.
La América que un día se quedó entre los hombres
y creció entre sus manos como el río en el mar.
América también:
la que pinta de verde el aguacero,
la que suena en el fuerte como un tiro de paz,
la que muerde en la miga dura de tiempo el negro,
la que un poco se duerme tirada en una esquina
mientras la sangre antigua moja aun las espadas,
mientras todos los siglos caben en la garganta,
mientras el indio andino no conoce a Bolívar,
mientras por los caminos de los Andes las llamas
bajan a paso manso sin que lo sepa el mundo
una pequeña caja de pino en donde viene
tal vez no un niño muerto, sino el sueño profundo
de toda la montaña.
Ya la mañana viene sobre carretas pobres,
carretas que traen de lejos su catedral de fatiga.
Parece gente el aire que da contra la frente.
Viene la sangre niña como el agua primera.
Raíz de madrugada, canta el indio remoto.
La sonrisa se ha puesto de pie como una hazaña.
La mañana de ahora trae durezas de estatua.
Hoy la tierra que sube municipal es cósmica.
Nadie fundó la urbe... Fueron antiguas rocas
que crecieron a fuerza de pensar en las alas.
Hoy no lanza el hondero la piedra suelta al tiempo
sino que se levanta con ella misma el hombre.
Mientras pasa la muerte resucitando espadas.

Alfonso Hernández
San Vicente, El Salvador – 1948 -1988
Arte poética
En cualquier pedazo de papel escribimos el poema,
En él plasmamos vida, vísceras, sueños.
Una piedra puede ser el poema,
Un niño, una madre,
Un caído con sus agujeros inundados de pólvora,
Una tumba
O una calle con su caminante lanzando su
Corazón más allá del amor.
Claudia Lars
El Salvador – 1899 -1974
Eva a Adán
¡Si tienes sed, Adán, abrévate de mi boca!
¡Ten fe y obra el milagro! ¡Mis besos serán buenos
como el agua que un día brotara de la roca
y como la que el Hijo de humildes nazarenos,
que será, de amar tanto, Dios mismo, cambie en vino!
¡Si tienes hambre, toma: mi corazón es vianda!
¡Mis ojos son antorcha de luz en tu camino!
¡Y el camino soy yo! —¡Oh, bebe y come y anda!
¡En mis débiles brazos está tu fortaleza,
por mí lo serás todo y triunfarás en todo;
por mí tus ojos pueden descubrir la belleza,
tus pasos echar alas, tu suavidad ser fuerte!...
Yo soy quien te completa, ¡mortal! ¡Desde que el lodo
se llenó del aliento de Dios contra la muerte!
Alfonso Quijada Urías
Quezaltepeque, La Libertad, El Salvador - 1940
Manchas de ruidos antiguos
Manchas de ruidos antiguos en los rincones del patio: sombras
de la mentira
tomando la forma de tu cuerpo y su lugar. La luz te hace
creer en todo lo que alumbra
o devela la sombra del monstruo que habita la penumbra.
Toda palabra quema,
ceniza será después, rescoldos de aquel fuego. Ruinas del
tiempo, escombros, hollín y polvo,
la efímera materia que fue la eternidad.
Pequeña llama inmóvil, rememoración de la desaparición de la
fe en la sorpresa.
Del aire impuro del mundo están hechas las palabras, su
círculo vicioso,
toda pregunta es una piedra que se lanza al agua cuyas
ondas alejan la respuesta.
En corregir lo incorregible se te fue la vida, en buscar el error
y al tratar de borrarlo,
volverlo a cometer y la culpa otra vez de provocarlo.
Palabras, resplandores inéditos buscando su sentido
en lo sentido.
En la ventana el rostro de la dulzura pensativa:
una sonrisa ciega, en toda ella las frases y los gestos que nos
son elementales.
La fuerza que guía la mano en selva oscura, a través de la
página,
hasta encontrar la máxima potencia. El ojo que descubre
lo invisible
mientras crece la historia durante el sueño, la bestia echada
junto a la ropa triste del amor consumado,
todo aquello que amamos y por eso matamos lo más vivo
en nosotros.
"También debes leer a tus contemporáneos. Uno no puede alimentarse sólo de raíces".
Elias Canetti
Mariana Bernárdez
México – 1964
Padre tiene la cabeza llena de estrellas
poco dice en enigmas de su visión oracular
pero mide el pálpito del día
al seguir los caprichos de la luz
trazando el contorno de la niebla
Despacio bebe a sorbos el elixir del olvido
como si en sus aguas bautismales encontrara al fin
la clave para desvelar el misterio
como si importara certeza alguna
cuando sus labios faltan a la promesa de ser
Y ya siendo silencio
lejana debe parecerle
esta otra orilla
desde la cual
lo miro alejarse
en resplandor.
Roberto Malatesta
Santa Fe, Argentina - 1961
Leyendo poemas se me ha hecho tarde,
no es ésta la primera vez que me sucede,
puedo apostar a que habrá nuevas oportunidades,
puedo abandonar toda la confianza que no me tengo
en apuestas como estas,
y cifrar en futuras tardanzas
la razón de mis seguros fracasos.
Puedo, de este modo, conocer algo de mi destino:
lo más firme en mí es el fracaso,
y todos mis fracasos me conforman uno,
componen y constituyen
mi mejor parte.
                                                                                                  Cuaderno del no hacer nada, 2009
José Emilio Tallarico
Buenos Aires, Argentina
Fulbito y cumple
Los cartoneros juegan su picado nocturno en la plaza
(véanse los changuitos puestos de a pares, como postes).
Gritan, se agitan, resuena en la pelota
el seco reventón de un zapatazo.
Parece que hubo un gol, pero no: canturrean
“que los cumplas felíz, que los cumplas...”.
-Ahí nomás sacan el tetra – decís,
y ves que empiezan a abrazarse.
Reunidos, vociferando en un rincón de la canchita:
sus risas son como arabescos en la noche.
José Saramago
Azinhaga, Portugal – 1922- 2010
Forja
Quero branco o poema, e ruivo ardente
O metal duro da rima fragorosa,
Quero o corpo suado, incandescente,
Na bigorna sonora e corajosa,
E que a obra saída desta forja
Seja simples e fresca como a rosa.
Carlos Enrique Berbeglia
Villa Mercedes, San Luis, Argentina -1944
Solo transitar
Sin ruptura alguna que le justificara al dios
la transición del bosque sumido en los gritos
de exuberante vida
al desierto estéril poblado de vacíos,
(así lo diseñara ayer) y la criatura
que habita uno u otro hoy, lo mismo padece
la asfixia de la multiplicidad que lo persigue
cuanto el horror del sol, sin techo
capaz de protegerlo.
No busca detener su errancia por los distintos paisajes
en esa continuidad de opuestos similares,
ni quiere recordar incógnitas y angustias:
sin horizonte o meta que acelere su paso
sólo ambiciona ese sopor sin sueños
que premie su cansancio en la negrura.
                                                                                             diciembre de 2014 - Veladuras y pliegues, editorial La luna qué, Buenos Aires 2015
Jayro José Xavier
São Gonçalo do Amarante, Brasil – 1936
Notas para una poética
Um poema se escreve sob granizo, ou nas frentes de inverno,
     quando nos protegemos sob casamatas de zinco
Um poema se escreve quando a noite caiu e nem um fósforo
Um poema se escreve quando é preciso renascer das cinzas
     — quando todos, para ganhar a vida, se tornaram
     zelosos funcionários da Morte
Um poema não se escreve com a razão
Um poema se escreve com as mãos
     como quem reza
     como quem toma nas mãos um punhado de terra
Fuente: poesia.net (379)
Etnairis Ribera
Puerto Rico - 1949
El preferido de la diosa
Pero de todos los pájaros,
de sus nombres y siglos, de sus continentes,
de sus cantos y elementos,
eres tú, el de ahora, el de este instante
irrepetible,
el pájaro en tu cuerpo, en tus ojos,
el pájaro entre tus piernas, en tus pensamientos,
el pájaro de tu boca que despierta sueños y lluvias,
el pájaro aquí donde me encuentro,
el que deseo,
el preferido de la diosa,
la temible seductora que nos enlaza
y nos hace olvidar la muerte,
el preferido
Nicolau Saião
Monforte do Alentejo, Portalegre, Portugal -1946
Reliquia
¿Dónde está el silencio, dónde yace el silencio?
No en este brazo sucio cortado
No en esta tupida alfombra en este taco de apuntes
donde se cruzan insultos rimas
No en el pequeño perímetro de las venas
–al final todo todo entre nubes de carbono
semejantes a un aliento de campesino sobre la nieve
donde se aplastaban insectos y excrementos de lobo
El primo mayor antaño me lo enseñó en un mes adolescente.
Dónde en qué isla de desolación
sofocado incierto yace ese soberano
silencio zurcido por marcas de cuchillo de piedra
No no hay ruido de un paso que camina hacia la belleza de un rostro
saliendo de un vaciadero hasta el lodo musgoso de la orilla
brillante como celofán
El silencio que respira
Sí el silencio cálido de quien busca el vacío
o de quien busca un color dentro de la carne recordada
de la mano hambrienta de muchos oscuros anhelos
El silencio que se recoge
que se desdobla
que nos recuerda de instantes y pérdidas
El silencio que permutamos
El silencio más allá de la luz entre los ojos de una fiera muerta.
David Cortés Cabán
Arecibo, Puerto Rico - 1952
La caída
No me preguntes
si lo que veo
es un espejismo
en medio de la calle
lo que quiero
es escaparme de la caída
siento que no oigo la tempestad
no veo el comienzo
un poco más y las palabras
parecen hervir en mi sangre
y mi sangre corre como un río
debajo de la tierra árida y rebelde
como si el tiempo me arrojara
contra el espacio que alguien ha dejado
cuando vuelva en sí
voy a caminar hasta la rosa
que me arroja a la caída.
Miguel Ildefonso
Lima, Perú -1970
Yo anhelaba la sabiduría de las aves su parvor al silencio
y su morada de árboles muertos así aprendi a caminar
bajo las sombras junto a un Riachuelo ceremonioso
copiaba un verso y era como cantar al cisne muerto
mi corazón una tarde se fue entre el dorado follaje
así luego aprendi a caminar bajo el sol
Chico Buarque
Río de Janeiro, Brasil - 1944
Construção
Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego
Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público
Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado
Por esse pão pra comer, por esse chão prá dormir
A certidão pra nascer e a concessão pra sorrir
Por me deixar respirar, por me deixar existir,
Deus lhe pague
Pela cachaça de graça que a gente tem que engolir
Pela fumaça e a desgraça, que a gente tem que tossir
Pelos andaimes pingentes que a gente tem que cair,
Deus lhe pague Pela mulher carpideira pra nos louvar e cuspir
E pelas moscas bicheiras a nos beijar e cobrir
E pela paz derradeira que enfim vai nos redimir,
Deus lhe pague
“La poesía es el lenguaje incorruptible”. Gerardo Diego.
Arturo Corcuera
Trujillo, Perú – 1935 -2017
Antigua fábula del colibrí
                                          (Según las crónicas del padre Cobo)
Zumbador pájaro-mosca, ¡zunzuuún!, picaflor, pájaro
  resucitado, el colibrí.
Ejecuta proezas acrobáticas: se zambulle, se columpia.
  ama y pernocta, si le place, en el aire ¡Tente-en-el-aire!
Fanático de las golosinas. Su larguirucho pico filudo
  chupetea las dulzuras de la cucarda y otros manjares.
Clavado de pico duerme en el invierno de un tallo
  joven, y en primavera remonta prodigioso los cielos:
¡Que me fui y estoy aquí!
  Damas caritativas resucitan al besaflor entibiándolo en
  su seno.
¡Oh, corazón, cómo fueras colibrí!

Haydar Ergülen
Eskişehir, Turquía -1956
No tengo nada más cercano que tu lejanía
Les tengo mucho miedo, Ruth, a los bandidos.
No estoy muy lejos de que me cacen como a una manzana,
que me lance el viento a otros jardines.
No están muy lejos, se acercan los cazadores
se ve a todo el mundo Ruth, a ti no se te ve
Fuera de este bosque, fuera de mi
único lugar dónde puedo ir es a tu lejanía.
Dame tu lengua Ruth, cuídame con tu lejanía.
¡No tengo nada más cercano que tu lejanía!
Traducción de Serdar Çelik
Fuente: Festival de Poesía de Medellín
Abbas Saffari
Yazd, Irán -1951 -reside en Estados Unidos
De las miles de mujeres
que mañana  bajarán del tren
solo una es hermosa,
las demás son pasajeros  
En: http://circulodepoesia.com/


Rira Abbasi
Khorramabad, Irán -1962
La mujer de bronce
abre la puerta
su cuerpo perforado con metralla
y frente a ella el presidente
observa a un niño
frotar las salpicaduras de su helado
en el arma del museo.
versión de León Blanco
Fte: Festival de Poesía de Medellín
Adonis
Qasabín, Siria -1930
Canción a lo que quieres
Todo es apropiado, inventa lo que quieras.
El presente es pasado,
lo que no ha sido fue
y lo oculto es perceptible.
Agítate como un mar.
El amor descubre a tu sol hundido
en tus pliegues fugitivos.
Traducción del árabe, María Luisa Prieto

Nada El Haye
Líbano
Promesa
Entre la sombra de un árbol y la sombra del sol
Una luna espera su cielo
Y un pájaro improvisa su camino.
                                                                                     Traducción del árabe, Joumana Haddad
Fatena al-Gurra
Gaza, Palestina -1974. Refugiada en Bélgica
Ópera
[Escena primera]
Te preparo para el arrepentimiento
de la manera exacta en que Zulayja se preparara para el corte
y se cortó
Te convoco a mis uvas pues el fruto es amargo
y el gusto a uva acerba no resiste
Contemplo el resbalar de tus ardores
y suelta así su hálito la piel en mi pulmón
Veo cómo te sublevas, igual que una hoja
cómo tu sal de roca se funde por un tapiz cuadrado
cómo se abren las yemas de tus dedos para chupar la cintura del aire
y conforman un cuadro en tus pestañas
cómo el antiguo tiempo se queda en tu verdor
y cuando se erige la palabra
se estropea el mecanismo del lugar
[Escena segunda]
Mi delgada negrura bisbisea tu idioma
compites en devorar distancias cuando hay límites
te molesta el chillido de la luz penetrante
te inclinas a recoger tinieblas y tropiezas con el acusativo desde el principio
de la creación
(Ay aquél cuyos ojos repudiaron mi sangre)
Suelta ya tu equipaje, no es todavía momento de gemir
el eco de tus hálitos es fi el a su objetivo
es evidente… te fundes, me separo
[Escena tercera]
No hay camino posible a tu última cita
pues siempre tus caminos resbalan y menguan las paradas
me presento más fl orido que el verde –…estás enamorado
y la pantalla azul te lleva, por milésima vez, a la presencia
Te preparo otra vez para el enamoramiento
como Asia se prepara para llenarse
y se vuelve al mar en vacío
El baile, el sollozo y el negro persistente
se rebelan en las hojas de otoño protegidas por Cristo nuevamente en la cruz
Ellos te murmuran:
No te liberarás del sello del ardor y la memoria
No dejarán que tu sangre coagule, chúpate bien la herida
y ten cuidado
¡la víbora no abandona dos veces a su presa!
[Otra escena]
¡¿Dónde has dejado tus llaves?
En: Excepto yo, El Gaviero Ediciones, España -2010
Traducción Rosa-Isabel Martínez Lillo
Jacobo Regen
Quijano- Salta, Argentina- 1935
Tatuajes
Yo creo en las palabras
que son carne y espíritu:
tatuajes repujados
a punta de cuchillo.

Adriano de San Martín
Costa Rica
Epigrama
                                             A Cristián, a Eduardo
Los rostros son manos humeantes
con el pañuelo rojinegro en colinas de sangre
donde ruedan niños/ángeles y chicas
por el lodazal del eterno combate
Las manos son los rostros transparentes
en las fotografías de piel más reciente
bajo el traje de fatiga y los sombreros de verde
con el fusil cargado de poco futuro y mucha muerte
Los rostros las manos y el vientre
adjetivos minados plenos de púas y pelambre
obtusos por lo perdido bosque adentro
verticales por lo encontrado en abrazo a suerte
Al final somos eso: minadas imágenes
llovizna de nostalgia
insomnio de la fiebre
alrededor del cerco enemigo
calcinado por la memoria
palabras disparándose
contrapalabras
Luis Cháves
Costa Rica – 1969
Niccolo
La calle bordeada por postes y cables,
una guirnalda de luz que rodea la ciudad.
Invierno en el trópico, estación fértil
para talleres de feng sui o el karaoke.
Siluetas detenidas detrás de los cristales
esperan que escampe
mientras por el frente ven su vida pasar
como en voz en off.
Libros nunca leídos en las repisas,
televisores encendidos mientras se duerme,
gente en las fotos del último cajón, envejeciendo,
la pantalla azul que ilumina una cabeza
en la oscuridad del estudio.
Hasta dónde llega el oficio, el pasatiempo,
adónde el ocio.
La estática certeza de que los medios
se han convertido en fines.

Jorge Debravo
Guayabo de Turrialba, Cartago, Costa Rica -1938 -1967
Como una barca se me fue el deseo
Como una barca se me fue el deseo.
Como una absurda barca
Llena de besos y de piel madura.
Extravié la manera de abrazarte
En no sé que lejanas, olvidadas comarcas.
Estoy perdido en medio de tu carne.
En el fondo de tus ojos me despierto
Solo como una estatua.
Tu amor me sabe a exilio.
Como exiliado llego hasta tu almohada.
Como a un extranjero tú me aguardas.

Alejandra Flores
Guatemala – 1965
Somos nosotras
las mujeres
las que engendramos
a los misóginos
que nos harán vivir la eterna venganza
del desamor
Marco Antonio Flores
Guatemala - 1937
Espejismos
La perfección no existe,
pero uno cree, a veces, poseerla.
Inventa que su amor
es argamasa
que erige el despuntar
del tiempo compartido.
El derrumbe
arrastra los despojos.

Francisco Morales Santos
Guatemala -1940
Orgullosa oponente de la muerte
Frida Kahlo
se retrató a sí misma:
plenilunar,
estoica,
reconstruida.
Creó su atmósfera propia,
su antimuerte,
su territorio libre.
Creó sus reglas de juego
para apostar por la vida.
Y para no obviar detalles
posó de cara a la muerte
bajo una luz cenital.
Cuánto temple en el gesto,
cuánto enigma,
cuánto fuego rodeándole las manos,
los ojos y la boca,
cuánta palpitación votiva.
La suya es una saga
en la que el sufrimiento
se vuelve un contrafuerte.
Mónica Marenda
Chivilcoy, Argentina - 1964 -2004
Hoy corrió la última advertencia
por mis venas
Ciclo vital que no ha cesado todavía
que insistente truena
que imperfecto arremete
que invisible manifiesta
un insomnio arbitrario
y sabores repugnantes
aptos para la vida sin embargo.
Mónica, diciembre de 2002, en la madrugada del último torrente.


Marcelo Leites
Concordia, Entre Ríos, Argentina - 1963
Desde la costa - V
A veces llegamos al río sin habernos movido
del lugar que ocupamos en nuestra mesa
y las costas, la arena que contiene el agua,
algún pez muerto y todo el paisaje
parecen estar dentro de uno.
Salir se vuelve entrar a lugares habitados
tantas veces por todos
que hay pocos lugares deshabitados.
Uno de ellos es el alma
donde casi no llegamos
y cuando lo hacemos
entramos en puntas de pie.
                                                    El margen de la aldea
Eugenio Mandrini
Buenos Aires, Argentina - 1936
La almohada
En mi almohada hay un tigre.
Me lava la cabeza con su aliento de fósforo,
me cuenta la selva en el oído, el matorral
donde acechan las voces del terror o el susurro, el
arte del sigilo que apaga el gemir
de las hojas secas.
En mi almohada hay un tigre.
El resplandor donde los ciegos tambalean.
La sangre de la luz que envidia el fuego.
Si duerme —raras noches—
lo hace con la cola enroscada en mi cuello
como un látigo que espera.
Si está alerta —tantas noches—
me habla. Me dice: —Escribe,
        con el asombro del color que soy
        con el hambre de las entrañas que soy
        con el brillo de oscuridad de la mirada que soy.
En mi almohada hay un tigre.
Todo tigre es un poema feroz.

“La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa.”- Miguel de Cervantes.
Rolando Revagliatti  
Buenos Aires, Argentina - 1945
Aseveración de quien no sabría evitar su apego a la vida que ya tiene

Si a elegir me dieran la chance de volver
a nacer quisiera
o no quisiera?

respondería que lo que quisiera es no volver
aun otorgándoseme la posibilidad
de elegir la precisión de ser
el que básicamente ya soy
u otro

refrendaría que lo que quisiera es no volver
de ningún modo compatible con el sufrimiento
humano
animal
o botánico

y que con esta vida ya está
me conformo
cometí la experiencia
y que estoy
muy cansado.
de "Antología Poética",realizada por Eduardo Dalter,La Luna Que, Bs. As., 2009
Luis Bacigalupo
Buenos Aires, Argentina - 1958
Agonía
El cielo se desentiende de nuestros asuntos
un poco de lluvia y el aire huele de otro modo
esos niños están viendo a sus hijos nacer.
Han dejado de ser pequeños los niños nacidos de la infancia
y en estas horas de lluvia
otro animal ha iniciado su agonía.
Por mucho, el sufrimiento no llega a las nubes
y aunque permanezcan bajas
todo ha de alcanzar la lejanía
porque el cielo nunca ha puesto interés
en los negocios de aquí.
Antes de que la lluvia las toque
estas mercancías habrán de ser polvo
mañana
será el mismo día
es cuestión de horas.
Marcia Mogro
La Paz, Bolivia -1956
Lacrimosa
(…)
elaborado a partir de fundamentos cartográficos
basado en métodos de rumbo y distancia estimada
deriva en sistema de coordenadas cíclicas
e inicia
–todavía entumecido por el frío y afrontando el peligro a cuerpo descubierto–
el proceso estremecedor del viaje
Hugo Toscadaray
Buenos Aires, Argentina –1957
Sobre los objetos hallados en la costa
he aquí el zapato negro del negro pájaro de Kansas.
en él se pueden oír:
-        el abrir y cerrar de los párpados del encantador de serpientes
-        el dedo del jardinero batiendo la casa de los escarabajos
-        la rodadura final en los durísimos labios de un viejo
y cansado trompetista
-        el jadeo de una vendedora de cosméticos en la mente
de un hombre desesperado
-        el roce de los dedos acariciando la copa en un pub
solitario de la calle 52
-        el mortal jaque de un blues clavándose en la ojera
del amante
-        el rugido de un cádillac de piernas afiladas demoliendo
la torre del bebop
hoy el zapato negro
es un animal delicado de cabellos de sal
flotando sobre la arena
con la arrogancia de una cama de bronce.
                       de “La isla de la sirena de las escamas de fuego”
Carlos Aprea
La Plata, Argentina - 1955
La poda
entrado el invierno,  
fría la tierra, la corteza fría,
las ramas implorando hacia el cielo plomizo,
el viejo calza sus guantes y prepara
la pinza de podar,
observa en el ciruelo sus extendidas ramas,
recorre el cuerpo que ha dado el tiempo
a la copa desnuda,
sus antiguos nudos, sus bifurcaciones,
adivina una geometría que subyace
oculta a nuestra vista
y comienza, corte a corte,
a volverla visible,
de cada uno de estos cortes
dice,
depende la próxima cosecha.
                                                                   En: Abrigo
Miguel Márquez
Caracas, Venezuela – 1955
Las aves que nos distraen cruzan el aire
Con regalos que no podemos soportar,
Crepúsculos otoñales de la infancia,
Amaneceres que no veremos jamás.
La poesía es estado afiebrado, de necesidad, algo que no podés evitar, es un vómito, una centella, un rayo que te pega y lo tenés que largar, no hay otra forma.”- Hugo Di Taranto
Juan Cameron
Valparaiso, Chile -1947
Goord morning Vietnam
Contaré mis muertos mis dientes reventados estas caries
amores y helicópteros lanzaré por la borda de las naves quemadas
y en silencio llevaré las negras bolsas de plástico
     las cartas de amor      las despedidas
los cortes en la cara y los sobres azules   
Por fuerte y por gusto nomás he combatido siempre lejos de casa
Le toco la oreja a cualquiera le mento la madre no doy
               explicaciones
Soy el menor de veinte hermanos y muerdo el polvo
               Sin rechinar los dientes     es larga la batalla
Y más largo el olvido
Como todos los días dejaré la embajada la casa de pensión
               la última curda
para arriar la bandera en un motel de paso
y como vieja estaca clavarla sobre el necio cuando el sol
               reaparezca
una y otra vez pues la derrota              es mi forma de vida
Ya me verán de nuevo con questos cadáveres
que arrastro con orgullo.
                                                                                                                                           En Abrazo discontinuado, Chile, 2013

Vilma Tapia Anaya
La Paz, Bolivia – 1960
II- 3
Ibas sin nada que la cubriera
llevaba sus otoños
recogidos
en una cesta
Algunas aves a su paso descendieron
levedad que dejó de ser
junto a la de ella
Entre troncos de abedules
el camino era angosto
Su cuerpo y los árboles
delicadas líneas
que llovían sobre el horizonte
En sus ojos veía claro:
no la dañaba tener los pies
sobre la tierra
Matilde Casazola
Sucre, Bolivia -1942
Los Cuerpos
I
Amo mis huesos
su costumbre de andar rectos
de levantar un semicírculo
para abarcar el cielo
de encadenarse en filigranas diminutas
para favorecer el movimiento;
amo mis huesos con sus curvas
sus salientes
y sus cuevas profundas.
Si hubiera sido insecto,
también hubiera amado mis antenas
como amo ahora mis ojos con sus cuencas
y mis manos inquietas
y toda esta estructura
en la cual vivo
en la cual soy completa.
Y le doy gracias al discutido Dios
de creación perfecta o imperfecta
de existencia absoluta
o no existencia,
le doy gracias
en uso
de mi cuerpo y su esencia.
Al menos, comprendo su intención:
sé que era buena

ser poeta es como ser un náufrago - Osvaldo Ballina
Gabriel Chávez Casazola
Sucre, Bolivia - 1972
Escucho girar la Tierra en el museo de Ripley
No el silencio de los astros, no.
No la música de las esferas.
Un ruido atronador, como de miles de voces lanzadas al viento
a una velocidad terrible, inconmensurable.
La verdadera voz del mundo, su quejido sinfónico.
No el susurro de Júpiter, el silbido de Marte.
Nuestras gargantas
—polifonía de soledades—
atraviesan el Universo
y dicen
de la estupenda equivocación de Dios
al crearnos.
                                                De Cámara de niebla / Antología personal- 2014
Edwin Yllescas
Estelí, Nicaragua – 1941- 2016
Recuerdo
           su Smith & Wesson
pavonada de blanco
                                   El porte esbelto de su edad
Sus pantalones azules o kakis
                                   o de cualquier otro color
pero siempre
aguantadores
                       y cubre tierra
Las sobre-botas café
                       sus riendas de cuero de venado
y el capote doblado sobre
                       la punta de la albarda.
Michelle Najlis
Granada, Nicaragua - 1946
El eterno canto de las sirenas
¿Qué decía, Ulises, el canto de las sirenas que tu pobre astucia
no se atrevió a escuchar?
¿Qué fue de la armoniosa perfección
que tus naves esquivaron?
¿De qué sirvieron tus viajes, para qué las arenas de Troya,
la victoria a traición,
la embriaguez de Polifemo?
¿Para qué la gloria de los siglos, insensato,
si, hombre al fin, tuviste el milagro al alcance
de tu mano
--más importante que la gloria
más efímero que la fama, y por eso
sólo por eso, eterno--
y te negaste, cobarde, a descifrarlo?
Pero las sirenas, Ulises, son eternas.
Otros son los que escuchan ahora nuestros cantos.
"La literatura existe porque la vida no basta".-Ferreira Gullar
Pablo Neruda
Chile – 1904 -1973
Terremoto en Chile
"Otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino,
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre absoluto,...
Otra vez, otra vez la herradura en el rostro
de la pobre familia que nace y padece otra vez espanto y la grieta,
el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.
Por los muros caídos, el llanto en el triste hospital,
por las calles cubiertas de escombros y miedo,
por el ave que vuela sin árbol y el perro que aúlla sin ojos…
Ay canta guitarra del sur en la lluvia, en el sol lancinante
que lame los robles quemados pintándoles alas,
Ay canta, racimo de selvas, la tierra empapada, los rápidos ríos,
el inabarcable silencio de la primavera mojada,
y que tu canción me devuelva la patria en peligro:
que corran las cuerdas del canto en el viento extranjero
porque mi sangre circula en mi canto si cantas,
si cantas, oh patria terrible, en el centro de los terremotos
porque así necesitas de mí, resurrecta,
porque canta tu boca en mi boca y sólo el amor resucita".
                                                                                                                Escrito en 1960, por el terremoto de Valdivia. En: La Barcarola
Clara Lecuona Varela
Santa Clara, Cuba - 1971
Hombre desnudo sobre la cama
Un hombre desnudo es un paisaje irrepetible
donde abrevan todos los animales.
Beben el aroma único de su sexo.  
El sudor
corriendo como lluvia por sus cejas.
Yo me alimento de su carne,
de su pelo alborotado.
Sus ojos.
Deseo brutal y tierno en mí
despierta
este hombre que me mira húmedo y extraño.
Entre mis piernas
suyas.
Odalys Leyva Rosabal
San José de la Plata, Las Tunas, Cuba -1969
Una ilusión es más que un salto
Viajé por un día al abismo. La sangre en los ojos era tan fugaz como el salto de un verdugo y las palabras ante mi navaja. Después del génesis los jinetes tienen otra razón, andan con una concha a la cintura para anunciar que el pasto es ilusión que enfrenta los puñales. El Apocalipsis no niega las palomas, gorriones sin paraíso en un pueblo de brujos y guillotinas. La cuerda trae consigo un Rocinante, quiere limpiar el alma: perderán el lebrel más hondo y libertad será el secreto, apoyo de su burla. Temen mi rencor, mordidas donde Cristo guarda la tierra. En el templo mi blusa de palomas, raída con  los dientes. No eran cirios nupciales, hombres adictos a la  costumbre de las piernas abiertas, sin saber que nostalgia es un plagio o la lengua huye para dejarse amar por todos los culpables de la lluvia.
                                                                                       
El Apocalipsis no niega  las palomas, Editorial San Lope, 2014

Juan Villoro
México -1956
Con el puño en alto
Eres del lugar donde recoges
la basura.
Donde dos rayos caen
en el mismo sitio.
Porque viste el primero,
esperas el segundo.
Y aquí sigues.
Donde la tierra se abre
y la gente se junta.
Otra vez llegaste tarde:
estás vivo por impuntual,
por no asistir a la cita que
a las 13:14 te había
dado la muerte,
treinta y dos años después
de la otra cita, a la que
tampoco llegaste
a tiempo.
Eres la víctima omitida.
El edificio se cimbró y no
viste pasar la vida ante
tus ojos, como sucede
en las películas.
Te dolió una parte del cuerpo
que no sabías que existía:
La piel de la memoria,
que no traía escenas
de tu vida, sino del
animal que oye crujir
a la materia.
También el agua recordó
lo que fue cuando
era dueña de este sitio.
Tembló en los ríos.
Tembló en las casas
que inventamos en los ríos.
Recogiste los libros de otro
tiempo, el que fuiste
hace mucho ante
esas páginas.
Llovió sobre mojado
después de las fiestas
de la patria,
Más cercanas al jolgorio
que a la grandeza.
¿Queda cupo para los héroes
en septiembre?
Tienes miedo.
Tienes el valor de tener miedo.
No sabes qué hacer,
pero haces algo.
No fundaste la ciudad
ni la defendiste de invasores.
Eres, si acaso, un pordiosero
de la historia.
El que recoge desperdicios
después de la tragedia.
El que acomoda ladrillos,
junta piedras,
encuentra un peine,
dos zapatos que no hacen juego,
una cartera con fotografías.
El que ordena partes sueltas,
trozos de trozos,
restos, sólo restos.
Lo que cabe en las manos.
El que no tiene guantes.
El que reparte agua.
El que regala sus medicinas
porque ya se curó de espanto.
El que vio la luna y soñó
cosas raras, pero no
supo interpretarlas.
El que oyó maullar a su gato
media hora antes y sólo
lo entendió con la primera
sacudida, cuando el agua
salía del excusado.
El que rezó en una lengua
extraña porque olvidó
cómo se reza.
El que recordó quién estaba
en qué lugar.
El que fue por sus hijos
a la escuela.
El que pensó en los que
tenían hijos en la escuela.
El que se quedó sin pila.
El que salió a la calle a ofrecer
su celular.
El que entró a robar a un
comercio abandonado
y se arrepintió en
un centro de acopio.
El que supo que salía sobrando.
El que estuvo despierto para
que los demás durmieran.
El que es de aquí.
El que acaba de llegar
y ya es de aquí.
El que dice “ciudad” por decir
tú y yo y Pedro y Marta
y Francisco y Guadalupe.
El que lleva dos días sin luz
ni agua.
El que todavía respira.
El que levantó un puño
para pedir silencio.
Los que le hicieron caso.
Los que levantaron el puño.
Los que levantaron el puño
para escuchar
si alguien vivía.
Los que levantaron el puño para
escuchar si alguien
vivía y oyeron
un murmullo.
Los que no dejan de escuchar.

Lila Calderón
La Serena, Chile - 1956
Hay que buscar la luz
Sabía que algún día deberíamos empezar a despedirnos.
Que no hay caso con el tiempo
y que no vale la pena engañarse.
Y no es cosa de darse la mano y hacer un gesto
que se vea casual.
Ya nos veremos otra vez. Gracias por todo.
Padre. Madre. Hermanas.
Amados amigos y amores. Hijos.
Fuera del azar que nos sorprenda
con alguna jugada desafortunada, la certeza.
Todos. Todos estamos a punto de traspasar
esa puerta
Y debemos aprender a despedirnos.
Últimamente eludo su nombre
e intento sostenidamente evitar el filo de su espada.
Pero su brillo ciega. A veces
en esas mañanas en que las sábanas parecen sudarios
y al desplegarlas caen las preguntas
que vienen desde tiempos tan remotos que parecieran
cubrir el origen de todos los lenguajes.
Vengo por usted, parecen decir.
Lo espero. No se preocupe. No lleve nada,
que el camino es largo, la carga pesa
y no hay a quien más entregarla.
No se confunda ¿Acaso no leyó las señales?
¿No aprendió? ¿No sospechó de qué se trataba?
¿No oyó la música?
¿No distinguió la soledad infinita
de las estrellas?
Hay que despedirse por adelantado.
Y ser agradecido. Pero duele fuerte el corazón
cuando se ve agobiado por las sombras
y no hay cómo calmarlo.
Es el techo que se cae a pedazos
y comienza a filtrar la luz
y las goteras estancadas.
Y esas hojas secas de un antiguo otoño. Esas hojas
que no volaron
serán los fósiles
que formarán el mármol del sueño
donde nos perderemos un día.
Hay que despedirse. Y dar las gracias.
Ya sabemos del sacrificio
y del altar donde cada cual ha entregado su pasión.
Y aunque de nada sirve
hay que reconocer que existió la posibilidad
de ser mejor, pero la niebla
es como una cortina que se mueve con el viento
y el paisaje cambia demasiado rápido.
Y luego ¿cuál era el camino?
¿dónde está indicada la mejor decisión?
Tampoco es conveniente una despedida rotunda.
O retirarse indignado maldiciendo a medio mundo.
No hay que cerrar las puertas. Y hay que buscar la luz.
Por sobre todo, hay que buscar la luz.
                                                                                                                     De: “Animal cautivo”, 2010
                                                                                                                     Envió Silvia Osorio

Waldo Leyva
Cuba - 1943
Nocturno levemente lírico y con sueño
.....
cada voluta del humo es una esfera
una invertida espiral
un corazón agudo y taladrante
una luna naciendo de su espejo
un grito sordo y único
de donde nace una mujer desnuda
sin sexo
que corre contra el viento
persiguiendo su pelo que se escapa
y sube con la lluvia a la montaña
de donde bajan cerdos
y pájaros audaces
y ciegas mariposas
y ángeles anónimos
y estrellas apagadas
escoltando una sombra que huye
con mis ojos
y una espalda vacía.
Alpidio Alonso Grau
Sancti Spíritus, Cuba – 1963
Instantánea
El viejito que vende
junto a la gran pared
los gallitos de alambre
y plumas de colores puede
-y esto es el colmo de la gloria-
depositar en nuestro corazón
las prendas de su ingenio
y hacernos creer, con todas las de la ley,
que de verdad asistimos
a la ceremonia de los soberanos.
Y sin que la sangre corra realmente,
ni la bulla ensordezca,
ni el canto del que triunfa nos despierte
él sabe, vean qué suerte,
con qué humildad
llenarnos de ira,
de altivez,
de soberbia las manos.

Gabriel Jiménez Emán
Caracas, Venezuela -1950
Mi alma
Mi alma lee a veces poemas para calmar su sed
ingenuamente cree
que puede ir más allá.
Mi alma disfruta de placeres efímeros
para recordarlos después
como cosas inmensas.
A menudo se enamora de una mujer
y yo se lo permito
también a veces dona un clavel a un anciano
en el parque
y se aleja sola a caminar entre los árboles.
Mi alma está habitada de pequeños pensamientos ilusos
y de faroles que se encienden calladamente
al fondo de sí misma.
Mi alma solicita un permiso para dormir junto a mí
se despierta antes que yo a preparar el día
abriéndose paso entre las cosas reales.
Yo le sonrío y la llevo conmigo
le agradezco en secreto
todo lo que hace para salvarme
me lleva a la cama me arrulla y le habla a mis sueños
pero mis sueños no hacen caso de ella
mis sueños siempre le huyen a mi alma
y ella triste se refugia en mi cuerpo
mientras yo le digo alma mía ten paz que algún día
Mi alma
estaremos tú y yo nada más
pasaremos de largo entre las cosas reales
y después tranquilamente
saldremos a dar un paseo entre las nubes.
                                                                                               De Solárium y otros poemas
Laura Antillano
Caracas, Venezuela -1950
De Poemas para H2O
Agua que arrastra,
como un siempre
jamás,
Agua para la cocción,
despeja dolor,
dispersa oscuridad,
alimenta y
limpia.
Devota lluvia
Te lleva.
Inexorable
envuelve
ablanda
en purificación,
hielo en la niebla,
corriente río,
Agua que reúne
y cura.
Enrique Hernández-D'Jesús
Mérida, Venezuela - 1947
Carta de Venus García
Desde las sombras, desde el infinito
El pacto continúa...
Nada es estable, nada es previsible;
cualquier cosa puede convertirse en
otra cosa muy distinta al soplo
de una emoción, de un estado de
alma o de una iluminación nueva»
«El alma Romántica y el Sueño»
de Albert Béguin,
Amor mío
En la vida pasan cosas que uno no comprende. Son
momentos que no se quisieran conocer. Cuando me doy cuenta
es que comienzo a sentirme en estos pensamientos, en el
encuentro interior, en la necesidad permanente de llorar
detrás de las escaleras, en los rincones, en la sombra y
los recuerdos. Me siento un ser humano débil, con
apariencias distintas, y sin ninguna preparación para la
sorpresa, mucho menos para la muerte. Mis posibilidades
están lejos de toda queja
Tengo necesidad de comunicarme, que sepan que soy
un ser maravilloso, que pertenezco al fuego, a la lluvia
a los veranos próximos, a ese comienzo del invierno, a
esa manera clara de permanecer en la vida, en esta
soledad de siempre
Ya se me hace una costumbre el ir inventado de
muchas formas y, sobre todo, a través de mi pensamiento
de algunas palabras que me caen al azar, de las cosas y
de los objetos que giran alrededor de mis ojos, crear
este personaje, soy simpática y de mucha gracia. Es la
repetición de muchos años y es el comienzo
Venus
                                                                                                                                        En Los poemas de Venus García
Laura Yasán
Argentina -1969
Gastos inútiles o mínimas estafas
si no fuere tan tarde
para quemar con sal los días innombrables
tan inútil romper en pedacitos
la foto permanente del instante después
podría simular ese estado del cuerpo
su tatuaje brillando como un sol de otra tierra
podría perdonarte
ir buscar espinas en el fondo del mar
estrellas muertas en el cuarto de baño
podría recortar el infinito
pegarlo en la pared
y quedarme esperando que choquen los planetas
o marcar tu teléfono y contarte
cuándo pagué por esa miniatura se quebró de nada
de: “Ripio”, Nuevohacer, Grupo Editor Latinoamericano; Buenos Aires
Concepción Bertone
Rosario, Argentina -1947
Algo de Aldo y Glotica Mia
                                                             Para Aldo Oliva
Yo estuve ahí
pero no vi las patas en la fuente
-me dijo-. Pero ahí estuve. Fugaz
se iba en la diatriba del dolor
injurioso y violento. Diávolo,
diábolo, diantre diamantado. Yo
estuve ahí,
me dijo. Joven,
desprolijo, pero joven,
desordenado pero joven, cuando ahí
estuvo. Y no había Dios,
y no hay, y no habrá. Un ángel
malo, puede ser
que hubiese. Pero no un Dios, mas
sus reses, quizás. Yo no era
un eral, pero era
joven y ahí estaba. La gleba
y yo, siempre. Siervo
de la tierra sí, aterronado sí,
simiente y seminal sí, pero
nunca vendido ni vencido
en la mente donde todo se gloria
según se glosa. Yo
estuve ahí pero no vi
las patas en la fuente.
      de "Aria da capo"
"No bastará con la poesía:
habrá que tener, además,
los huesos livianos de los pájaros"
Laura Giordani
Glauce Baldovin
Rió Cuarto, Córdoba, Argentina - 1928 - 1995
Profecía
Trizarás, poesía, las torres de cristal y brotarás del barro
de la sangre del hombre que en ella te tiene
acorazada desde sus comienzos
como acorazada la nuez su fruto.
Y serás lava de volcán en erupción de nuevos mundos
vertiente manando de las tierras más yertas
arenas cubriendo los mares
agua cubriendo los desiertos
estrellas descendiendo a la tierra, a sus precipicios.
La postergada voz del hombre diciendo su canción en el aura
anunciando el sol, despertando a las aves.
Trino, rugido. Murmullo. Grito, alarido.
Sinfonía de voces:
piano, vivace, molto vivace, pianísimo en espiral ascendente
sobrevolando, humanizando o asesinando a los tecnócratas
a la raudaz, traicionera, feroz tecnología
que fue creada para domesticarnos.
Y esta piedra que no se ve pero se palpa.
¡Sentidla, oh sentidla! es de otra galaxia.
Venid. Vengan a ver las semillas los botones de la piedras
pues son el recuerdo de los pueblos
con ellos construimos nuestra historia.
¡Oh, la decidora!
La que permanecerá en los días como simple memoria.
La síntesis del tiempo. El testimonio.
María Pugliese
Vicente López, Buenos Aires, Argentina- 1957
Para nada y en soledad extrema
con el único afán
de profanar insignias
hubo quien ideó el primer criptograma
para nada ni nadie
                             a ras del suelo     
En este instante
me ciñe por los flancos
y un suspiro  amargo imanta los alientos
puja  médanos
con labores  pacientes
de intemperie y viento
                             bajotecho
Para nada
una sobre otra
dentro de
              Ciertos sabores me llegan  encubiertos por las  reminiscencias del recuerdo, atados a las circunstancias, a los preparativos -quién, cuándo, cómo  presentaba los alimentos-.  Comer era una fiesta.  Y sentarse a la mesa un ritual habitado de palabras y risas.  ¿Tienen edad los paladares?    Hay días en que hasta mastico sin ganas, es como si  la saliva empastada lijara  mi garganta; y ese vacío en el estómago que debería alertar al apetito, se niega  por  la sed, una sed insaciable  que distorsiona todos los sabores.
Labios sin cuerpo
sobre piernas
que alegan algún vago estertor
se abren
como fauces
Élida Manselli
Buenos Aires, Argentina – 1941 – 2013
Canto cuarto

Es todo inútil tierra de esmeralda.
Inútil aquél rastro de entraña que quedaba en el aire como un
reto azul.
Aquellos que han quedado flotando…
Un alazán salía del fondo del reino de las cosas, salía y entraba
porque no había mano ni espacio que lo preparara todo.
Entraba y salía pez de la atmósfera, pez del fuego de una
cuenca vacía.
Nunca el calor, nunca la herramienta carne y cósmica o el agua
revelada en esfuerzo y armonía.
Y mirabas a mora como un milagro brillante, detrás de algún
horizonte.

Venas
venas de la tarde que nací, cuando ya veía el cielo.
Venas que me cambiaron de rumbo los astros, oh qué
universo membrana de ciencias, que gota de miel en mis
humildes sentidos.
Y fui una materia en espera cuando mis rojas amapolas
cantaban, porque no pude cambiar el curso del tiempo
pagué mi precio de inocencia.
A veces pasaba una caricia, tal vez el destilar del viento
o alguna victoria a la soledad.
El paisaje florecía y se derrumbaba por dentro, sin ruido
sin dolor.

Faltaba el aliento que se une a las marañas de hierro y
la razón.
Faltaba el espesor, el equilibrio, el vano de una puerta
en maravilla, el pan concreto de una gramilla empañada.
Por una vez sería mi mágica visión el desenredo de
noches y días sin manto, junto a una canción muy
lejana como una alabanza a un dios antiguo.
De: La guerra en la flor del aire ( Interlínea, Buenos Aires, 1973)
Antonio Arroyo Silva
Las Palmas, Gran Canaria -1957
Señales
Atiende a las señales,
el cielo despejado nada apunta.
La raya de una nube, que apenas
mancha el cielo, el brillo demasiado
sinuoso del cristal cuando miras de frente,
una gota de agua apenas intuida
en el olor azul de las hortensias.
Aquí no pasa nada sino lo invisible
que deja los castaños mordidos por su huella.
Atiende a las señales, no a los ruidos
que vienen de la mente
cuando todo está en calma.
                                                             Química del error.
"Lo escrito no es un espejo. Escribir es enfrentarse a un rostro desconocido". -Edmond Jabés
Carlos Fajardo Fajardo
Cali, Colombia -1957
Bajo el trinar de los pájaros
Nuestros pasos eran duros en el pavimento lunar.
Todo el día el calor rondaba esta calle
donde un grito de gol estremecía la siesta del jornalero.
Los que iban a morir caminaban despacio
por los mismos sitios donde pasaría su cortejo.
Se despedían en silencio bajo el trinar de los pájaros.
Seducidos por la noche golosa
recordábamos al amigo
mientras jugábamos a ser mayores tras cerradas ventanas.  
De tiempo en tiempo
bebíamos un trago en las tinieblas
cuando las casas se hundían con la tarde
Ínsula del  viento- Rosa Blindada ediciones, Cali, Colombia, Diciembre 20
Humberto Vinueza
Guayaquil, Ecuador - 1942
La utopía crea profecías y didácticas
de un proyecto de ejemplar sobrevivencia
Incrédulo tú:
arriésgate solo por la analogía
        imaginada adentro de la voz
de un astrónomo ciego.
                                                                                    En Árbol de los vínculos, Quito, 2011
Arseni Tarkovski
Rusia – 1907 -1989
Cuarto poema

El hombre tiene un solo cuerpo,
Como una celda incomunicada,
El alma ya está harta
De esa envoltura apretada,
Con los ojos y los oídos
De tamaño tan escueto,
Con la piel –pura cicatriz-
Que viste el esqueleto.
A través de la retina vuela,
Hacia el manantial del cielo,
Hacia el eje helado,
Hacia la carroza de pájaro,
Y oye desde las rejas
De su prisión viviente,
El parloteo de bosques y prados,
La trompeta de los siete mares.
Es un pecado tener el alma sin cuerpo,
Es lo mismo que un cuerpo sin camisa,
Como si no tuviera ni obra, ni proyecto,
Ningún designio, ni una sola línea.
Puros enigmas sin ninguna clave.
Pues, quien volvería hacia atrás,
Después de haber bailado
Donde nadie bailaría jamás.
Y sueño con un alma diferente,
Vestida de otra manera,
Que arde, recorriendo siempre
El camino entre la timidez y la espera,
Como una llamada seca, sin reflejo,
Que corre al ras del suelo
Y como un recuerdo, nos deja
El ramo de las lilas en la mesa.
Corre, niño; no te apiades
De Eurídice desdichada,
Echa rodar por el mundo
Tu aro de cobre con una vaca,
Mientras, apenas audible,
Pero respondiendo a cada paso,
La tierra suena en los oídos
Tan alegre y austera.
                                                  
traducción de Irina Bogdaschevski. Buenos Aires, Argentina, Diario de Poesía, Nro. 6.

Sou Che  
China - 1036 - 1101 d.C
Nocturno en barca
Una brisa susurra, ligera, entre los juncos;
Abro la puerta: una lluvia de luna inunda el lago.
Los barqueros y los pájaros de las aguas sueñan juntos;
Los grandes peces huyen como rápidas raposas.
En esta noche profunda cuando los hombres y las cosas se ignoran,
Sólo mi cuerpo y mi sombra se divierten juntos.
El oleaje nocturno dibuja versos de arenas en las orillas;
La luna que cae cuelga de los sauces como una araña suspendida.
En esta vida de paso agitado, en medio del tráfago del mundo,
Una imagen etérea pasa a veces delante de nuestros ojos,
pero cuán fugitiva.
El canto repentino del gallo, el sonido lejano de una campana:
los pájaros se dispersan.
Oigo los tambores de los pescadores que pactan el regreso.
Tao Yuanming
China - 365 o 372 - 427
Respuesta a Li Chai-Sang
Tiempo atrás sentí el llamado de estas montañas y lagos y no lo hubiera pensado dos veces
pero ni mi familia ni mis amigos soportarían vivir apartados.
Pero al fin un día afortunado tuve un extraño sentimiento y
bastón en mano me fui a mi granja del oeste.
Nadie volvía conmigo, en aquellos caminos apartados
tan solo veía granjas abandonadas, en ruinas.
Pero nuestra choza se mantenía firme como siempre y
podría pensarse que nuestros campos se mantuvieron cuidados.
Cuando el viento del valle se vuelve frío,
el vino de primavera ayuda a entrar en calor y alivia el hambre.
A pesar de que no es muy fuerte, un vino de señoritas,
es mejor que nada para olvidar penas.
Alejado –mientras los meses y años se van
el mundo sigue su rumbo distante.
Arado y tejido nos proveen de todo lo necesario,
¿quién necesita de más?
Alejados, siempre alejados, mi historia y yo
nos desvaneceremos juntos así.
Du Fu
China -712-770
Noche iluminada por la luna
La Luna está sobre Fuzhou esta noche,
Mi esposa debe verla a solas en nuestra habitación.
Lamentablemente, pienso en mis lejanos hijos,
Son demasiado jóvenes para entender mi ausencia y recordar el momento en Chang'an.
Su cabellera es húmeda por la niebla fragante,
Y sus brazos de jade blancos se enfrían en esta luz de Luna clara,
¿Cuándo vamos a apoyarnos juntos en la ventana abierta,
Mientras nuestras lágrimas se sequen a la luz de la Luna?
"Creo que lo peor para un poeta es meterse en casa con la pureza, la perfección, la eternidad y el infinito."
Antonio Machado
Nanao Sakaki
Japón – 1923 -2008
Quinto venado
Una canción - a lo lejos
¿Un hombre?
¿Un coyote?
¿O el cometa Halley?
Durante horas
con las manos vacías
con la mente ausente
me siento solo
en una pequeña choza
en un bosque de robles negros
Sobre la neblina
en algún lado
la luna ensombrece
¿Dónde está el amanecer ahora?
Ahí, merodeando - por las hojas de roble caídas
venados de cola negra
Un, dos, tres, cuatro.
Como el quinto venado
los sigo.
En algún lugar
ahora mismo
-estoy seguro-
el mundo duerme muy bien.
En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.
En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.
En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.
En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.
En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.
En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.
En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.
En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.
En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.
En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.
En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mándala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz
La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.
Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas.
Kerry Shawn Keys
Harrisburg, Estados Unidos. Reside en Vilna, Lituania - 1946
Mi Sangre

Mi sangre,
si nadas en ella
lo suficiente,
el pez
saltará-
a través de tu corazón.
                                                             Versión de Rafael Patiño Góez
Wilfred Owen
Oswestry, Inglaterra - 1893- 1918
Extraño encuentro
Imaginaba haber salido del combate
por un profundo túnel, excavado hace tiempo
en la roca por mano de titanes.
Pero también allí gemían, apiñados
durmientes, cuyo sueño temía importunar.
Luego, al hablarle, uno se puso en pie: miraba
hacia mí fijamente, con ojos compasivos
y una mano que alzaba como en gesto de dádiva.
Por su sonrisa conocí aquel hosco lugar,
en su mueca de muerte supe que era el Infierno.
Un enorme dolor afligía a aquel rostro
pero no había sangre que filtrara la tierra,
ni estruendo de rifles, ni gemido de obuses.
«Amigo-dije-aquí no hay nada que llorar».
«Nada-respondió él-salvo el tiempo abolido
y la desesperanza. Cualquiera que fue tuya
fue también mía un día: busqué sin freno alguno
la hermosura mayor que en el mundo cupiera
y no está en unos ojos serenos, ni unas trenzas,
sino en algo que burla la huida de las horas
y no sana su herida nada que sea del mundo.
Porque por mi alegría han reído los hombres
y de mi oscuro llanto algo ha sobrevivido
y debe ahora morir: la verdad nunca dicha,
la pena de la guerra. Ahora a muchos hombres
contentará lo que nosotros malgastamos
o, tal vez, descontentos, lo verterán en vano.
En: Poemas de guerra. Traducción de Gabriel Insausti
Vanesa Pérez-Sauquillo
Madrid, España - 1978
dime,
si me frotabas
hasta romperme en hebras,
por qué  nunca pasaste los dedos
a través.
Por qué  no me agarraste.
Giovanna Benedetti
Panamá
Umbral de los perplejos
No habrá nunca una puerta. Estás adentro.
J.L. Borges
Estás
en el umbral de la mansión
—y en todas partes—
así a tu alrededor, como en tu fuero interno.
No hay entradas ni salidas, ni siquiera senderos;
sólo un plano de trazos que simula lo undívago:
................................una escalera perpetua
................................una fugaz clepsidra
una cámara doblada y un molino del tiempo
una piedra angular en su clave de bóveda
y una rosa infinita, como es siempre la rosa.
La mansión
te supone su hospedante y su huésped.
Te incorpora el pretexto y te consigna su entorno.
Puedes andar sus andaduras, transitar sus espejos
encartar cualquier estancia o quebrar sus geometrías.
En todo caso (a punto fijo) pulsarás sus resortes:
...............porque así como es arriba,
......................................así es abajo
y así como es afuera, así es adentro.
Del libro: Entrada abierta a la mansión cerrada
Stanley H. Barkan
Estados Unidos -1936
Aun no nacida
Oh ser Adán
de nuevo
con todas sus costillas
anhelando una mujer
aún no nacida,
libre la boca
del sabor a manzanas,
ajenas las orejas
al silbo de la serpiente,
despreocupado de
la desnudez y la vergüenza
en el jardín
de las amables criaturas
esperando tener nombre
                                                     Traducción Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén
Michel Butor
Mons-en-Barœu, Francia -1926 -2016
También la ciencia puede ser considerada un género literario. La ciencia no sólo se hace en el laboratorio, sino también con lenguaje.
Agneta Falk
Estocolmo, Suecia – 1946. Reside en Estados Unidos
9-11
I
De la nada salen dos aves de plata.
La gemelas colapsan,
ahora son la Zona Cero, un gran agujero de nada.
Luego, él dice: “O están con nosotros, o contra nosotros”.
              II
Era un buen hombre, era una buena mujer.
Ella quería lo mejor para todos, él quería
lo mejor. Él amaba a sus hijos. Él me llamaba dos veces diarias,
ella me llamaba cuatro veces diarias. Era tan buen hijo,
era una buena hija. El vivía para su familia,
ella vivía en la oficina. Él siempre me hacía el desayuno.
Ella tenía un futuro tan promisorio. Él sólo tenía veinticinco.
Él nunca dijo nada malo de nadie, ella nunca habló
mucho. Ella sólo llevaba cinco años en este país.
Era un buen estadounidense. Era una buena cristiana.
Era un buen musulmán. Era un buen judío. Era
una buena católica. Ella acababa de tener un bebé. Él acababa de casarse.
Ella vivía con sus padres. Era siempre el primero en llegar a la oficina.
Era siempre la última en irse. Era el mejor amigo, padre,
hijo del mundo. Era la mejor madre, hija,
amiga del mundo. Era la única hija que tenía.
Era el único hijo que tenía. Era buena. Era bueno.
Era buena. Era bueno. Era buena. Era bueno.
              III
Ahmed acababa de salir de casa cuando una bomba cae
con precisión milimétrica y arrasa a toda su familia.
“Pongo a esta tierra por testigo: yo no hice nada”,
sus brazos se sacuden, su corazón lleno de agujeros.
Mañana nadie sonreirá.
Zargi vendió a su hija por un saco de harina
a alguien que vino, fascinado por sus ojos verdes.
Ahora comen en silencio, mientras allá arriba, aves de metal
abren ampliamente sus picos y vomitan su esputo fúlgido y punzante
una y otra vez, haciendo de todo Afganistán una gran Zona Cero.
Aquí no hay una compensación cuando mueres, ni siquiera un “lo siento”
audible. Y es en este punto que entro a este poema porque quiero tratar
de alcanzar el ojo ciego del mundo, rasgar el velo que nos separa
de ellos y dar un nombre a cada hombre, mujer o niño que contra
todo pronóstico siguen construyendo y alimentándose de polvo y esperanza.
                                                                                                                                                                     Traducción -Ricardo Gómez
Tito Alvarado
Chile – Canadá
Jóvenes sin futuro
Los de la menos vida bajo los puentes.
Los del escape por el tarrito de pegamento.
Los del trabajo voluntario para ahuyentar culpas ajenas.
Los de la sonrisa ante las cámaras por los pesos de no ser.
Los del oficio invisible para seguir de pobres.
Los de la venta de placer para viejos panzones.
Los condenados por sus salvadores.
Los abandonados a los excesos de la calle.
Los olvidados hasta de la muerte.
Rayen Kvyeh
Huequén, Chile. Pueblo Mapuche -
Cascada de Flores
Guacolda
brota entre las rocas
Nahuelbuta
le entrega su savia.
Perennes copihues
en la inmensidad del tiempo
y del espacio
su cuerpo tejen.
Guacolda
arrancada de su tallo
por Francisco de Villagra.
Guacolda - esclava
Guacolda - cautiva
Guacolda - sierva
Guacolda - simiente
Guacolda - tierra.
La plenitud de los andes
se vierte en su sangre rebelde.
El viento transmite
el sonido de las hojas
trepando la roca.
Es la voz de un indómito pueblo
por miles de estrellas protegida.
Se multiplica, estalla
y la acoge la montaña.
Guacolda - Mujer
La montaña cobija en su vientre
guerrilleras naturales
estrategas de la guerra
de la tierra mancillada.
Brotes de lunas
justicieras de su pueblo.
Erguida sobre su brioso caballo
Guacolda su lanza apunta
al winka invasor.
Veloz como el rayo
embiste contra
el ejército español.
Abre su vientre la montaña
río de rojos copihues
en negros cabellos abrazados
avalancha incontenible
en un parto milenario
de justicia y libertad.
"Desde muy niño, mi vida se la aposté al arte, específicamente a la literatura.  La poesía me ha deparado (no precisamente costado) locura, pobreza y soledad. Y trabajo, muchísimo trabajo. Pero también me ha traído a mi vida ocio, gran alegría y amistad. No soy, pues, un hombre amargado, sino simplemente un estoico. Me limito a decirle a otros de mi dolor de estar vivo y del placer de estarlo, mirando el río Sinú, el mar y las murallas de Cartagena, o el rostro de alguien, que de alguna manera, trascendente y oculta, me dice que el mundo está vivo” -  Raúl Gómez Jattin.
José Canache La Rosa
El Tigre, Venezuela - pueblo indígena Kari´ña- 1956
Cada día muere uno de nosotros
Llegan noticias.
Vuela el colablanca. Se escucha su graznido.
Caen estrellas de la pared del cielo
y un árbol, otro más, se incendia.
Cada día muere uno de nosotros
y quién podrá llevar la macana
hacer patacos invisibles en el camino
ser digno de plumas y chagualas
beber ajó molido sin dolerse
no mostrar flaqueza ni cobardía ante el invasor.
Cada día muere uno de nosotros
y no hay reemplazo
hasta la gente ha comenzado a cambiar
ahora
en sus voces se escuchan palabras extrañas
Luis Ángel  Marín Ibáñez
Zaragoza, España - 1952
Poema del canto inmutable
El barro, la tinta, los silencios,
buscándose sobre el alfeizar
de la Vida. Puestos en pié  como un
centinela ajeno al descanso.
Aunque el Tiempo lo borra la luna
siempre resucita y nos conlleva
al Espacio sin Tiempo. Al igual
que un barco flotando en la Memoria.
Enea Biumi
Italia
Detrás de la fuente
sentado sobre una piedra
un muchacho
silba un estribillo
mientras el agua clara
borbotea.
En medio del prado
un viejo con la hoz
arranca el pasto:
y cada tanto el sudor
lo seca
con el brazo.
En Il seme della notte, Novara, 2014
Versión al castellano, Gabriel Impaglione
Isla Negra /Navegaciones123
De puerto a puerto, castellano e italiano, poesía en la bodega de la nave de Isla Negra.
Margherita Guidacci
Firenze, Italia -1921 – 1992
Profesora en Literatura italiana (Università di Firenze), se especializó en literatura inglesa y estadounidense. Tradujo, entre otras, las obras de John Donne y Emily Dickinson. Publicó: La sabbia e l'angelo (1946), Morte del ricco: un oratorio (1954), Giorno dei santi (1957), Paglia e polvere (1961), Le poesie (1965), Neurosuite (1970), Il vuoto e le forme (1977), L'altare di Isenheim (1980), Brevi e lunghe (1980), L'orologio di Bologna (1981), Una breve misura (1988), Il buio e lo splendore (1989). Falleció en Roma.


Il doppio sguardo
Quante volte si è detto
il mondo deperisce.
Quante volte si è detto
il mondo fa naufragio.
Dovremmo misurare meglio
le parole: ché il mondo
deperisce eppure ingrassa;
e mentre naufraga galleggia.
È questa la fatica
a cui siamo vocati: sostenere
un doppio sguardo, capace
di fissare in faccia la rovina
e assieme la lamina di sole
che accende ogni mattina.
La doble mirada
Cuántas veces se ha dicho
el mundo se debilita.
Cuántas veces se ha dicho
el mundo naufraga.
Tendremos que medir mejor
las palabras: que el mundo
se debilita pero engorda;
y mientras naufraga, flota.
Es éste el sacrificio
Al que somos convocados: sostener
una doble mirada, capaz
de clavar los ojos en la ruina
y también en la lámina de sol
que enciende cada mañana.


Dovessi spiegarti cos'è una vita
Dovessi spiegarti cos'è una vita,
a lato, il résumé di ieri
sarebbe sufficiente: Giovanni Decollato.
Mi sono alzato presto
per frastornarmi molto,
molto ho fantasticato
tastando bene il polso.
E in conclusione, quanto
ho verificato, è che un rancore
e una femmina, una birra
e una preghiera, non fanno
una vita. Fanno soltanto sera.
Debía explicarte qué es una vida
Debía explicarte qué es una vida,
al margen, el resumen de ayer
sería suficiente: Giovanni Decollato.
Me he levantado temprano
para aturdirme demasiado,
he fantaseado
palpando bien el pulso.
Y en conclusión, cuanto
pude verificar, es que un rencor
y una mujer, una cerveza
y un rezo, no hacen
una vida. Hacen solamente noche.


Lascia sia il vento
Lascia sia il vento a completar le parole
che la tua voce non sa articolare.
Non ci occorrono più le parole.
Siamo entrambi il medesimo silenzio.
Come due specchi, svuotati d' ogni immagine,
che l'uno all'altro rendono
un semplice raggio. E ci basta.
Deja que sea el viento
Deja que sea el viento a completar las palabras
que tu voz no sabe articular.
No necesitamos más palabras.
Ambos somos el mismo silencio.
Como dos espejos, vacíos de toda imagen,
Que uno y otro rinden
un simple rayo. Y nos basta.


Sospiri canini
Se l'anima sia un quid che l'uomo
e solo l'uomo può vantare
è oggetto di querelle lunga
e irrisolta nel mondo teologale.
Da parte mia propendo per chi
fa rilevare che se anima
è sinonimo di rauch,
soffio vitale,
allora il quid oltre che l'uomo
riguarda l'animale. Basta
osservare un cane a lungo
in fondo agli occhi,
precipitare negli abissi
di quei lontani mondi, basta
accostare il suo muto
e impenetrabile dolore, le domande
inevase, la gioia trattenuta,
l'improvviso bisogno di calore.
Basta dormirci assieme
per una notte tenera e dolce
quando il soffio vitale del respiro
tramuta struggente in un sospiro.
Suspiros caninos
Si el alma sea algo que el hombre
y solo el hombre puede ostentar
es objeto de largas controversias,
cosa irresuelta en el mundo teológico.
De parte mia acuerdo con quien
evidencia que si alma
es sinónimo de humo,
soplo vital,
entonces la cosa más allá del hombre
reguarda al animal. Basta
observar atentamente un perro
en el fondo de sus ojos,
precipitarse en los abismos
de esos lejanos mundos, basta
avecinar su mudo
e impenetrable dolor, las preguntas
pendientes, la alegría retenida,
la necesidad espontánea de calor.
Basta dormir juntos
por una noche tierna y dulce
cuando el soplo vital del respiro
muta angustiado en suspiro.


I malpensieri
Arrivano nella notte i malpensieri,
erigendo picchi di insormontabili
problemi, cumuli d'angosce, oscure
colpe, sentimenti neri, Arrivano
nella notte i malpensieri. E non c'è
modo di uscire dalla loro rete
a maglie strette. Il sonno s'allontana
e dentro al portacenere si assommano
i resti di due, tre, cinque, dieci
sigarette. Gonfiano il loro ventre
i malpensieri, come rospi giganti
che minacciano la luna. E proprio quando
sembra che arrida loro la fortuna,
ecco lo schianto: tardivo, Morfeo rapisce
al sonno un corpo esausto di stanchezza,
mentre l'aurora cancella con un alito
di vento quel mare di fantasmi di cupezza
Los malos pensamientos
Arriban en la noche los malos pensamientos,
erigiendo picos de insuperables
problemas, cúmulos de angustias, oscuras
culpas, negros sentimientos. Arriban
en la noche los malos pensamientos. Y no hay
modo de salir de esa red
estrecha. El sueño se aleja
y desde el cenicero asoman
los restos de dos, tres, cinco, diez
cigarrillos. Hinchan su vientre
los malos pensamientos, como sapos gigantes
que amenazan
la luna. Y justo cuando
parece que les sonríe la fortuna,
entonces el derrumbe: tardío, Morfeo roba
al sueño un cuerpo exhausto,
mientras el alba cancela con un leve respiro
aquel mar de fantasmas sombríos.

Versiones del italiano, Gabriel Impaglione
Gloria Arcuschin
Buenos Aires, Argentina
II
Esto no iba a ser así, papá.
   tus periódicos clandestinos
decías cosas los domingos de
sermón laico
                   palabras preclaras,
no iba a ser así
decías chacras celestes
gente desnuda por campos de conocimiento; cada uno
tendría su pañuelito con un poema bordado.
¿Verás toda esta ruindad desde ese lugar?
                                                                                Del libro inédito: “Poemas, dichos para aliviar tensiones”
Carlos Sánchez
Argentina- Reside en Italia- 1942
Besa ahora
Está bien
que guardes celosamente
esa cosa gris
gelatinosa
que tienes
al interno de la caja huesuda
que la alimentes
pero no te olvides
que es una parte
no descuides la casa
los otros vientos
que circulan
en las habitaciones
saborea el instinto
festeja la piel dorada
desconecta
cada tanto esa central
deja que entre
lo que no sabes nombrar
ese ateo universo
ese rebelde de las formas
dale espacio cada día
al misterio
inunda la casa de misterio
no confíes en el después
en otra vida.
Tu oportunidad
es ahora
no te fíes del tiempo
que ignoras
del mañana
que es un sueño
besa ahora
mientras tienes labios
festeja ahora.
De “Todo fluye como un río”
Lìbrati, Rinascita, Ascoli Piceno, 2012

Héctor Berenguer
Santa Fe, Argentina -1948
El tiempo todo lo hace y lo deshace,
todo lo miente y lo desmiente
Tal vez somos su misma enfermedad y curación
y vivir es el noble abandono de seguir viviendo
Hay veces que solo nos basta esa mirada.
Alejandra Pultrone
Buenos Aires, Argentina - 1964
VI
Apenas atravieso la puerta, veo tu escritorio.
Sofoca tanto, que el pecho se parte.
Jamás volveré a verte otra vez
La sinceridad del nunca estalla.
                                                        
En Plaza Washington, Buenos Aires, 2017


Eduardo Espósito
Buenos Aires, Argentina -1956
Cantagrillo
Aún poseo mi secreto
Mi dosis de alegría líquida
Extrañamente ajena a los inquisidores.
Privada
                 Personal
Y nadie reconoce a Dios en mí.
Soy una catedral de adobe y paja.
Soy mi propio motín
Para no ensoberbecer de viejo.
Froto mi pata al canto
A la dispersa alegría de las nubes
A la rabiosa dispepsia de ser hombre
Y de llevarme mal conmigo mismo.
César Bisso
Santa Fe, Argentina -1952
Partida de ajedrez
Pirulo ladra bajo la mesa.
¿Mi perro intuye qué hacer,
adónde muevo la torre,
cómo alcanzar un enroque?
¿A quién temo más, al fantasma
de la pérdida, al maestro paciente,
a mí mismo en el ardor del juego?
Desde el lugar de quien más sabe
mi padre observa el tablero       
y los frágiles impulsos del aprendiz.
Los trebejos inmóviles son vocablos
que nada dicen si nadie los gobierna.
Yo solo los miro, desguarnecido.
Ellos me guían al idioma del silencio.
                                                                                   
Un niño en la orilla-2016

Selva di Pasquale
Buenos Aires, Argentina -1968
Por más que se ubique una piedra pequeña y negra en el centro
de la reverberación circular nos despedimos en la turbulencia
-sin memoria- arrasadora de nuestra raíz oscura que ahora
navega hacia una oscuridad mayor.
La textura del oleaje
hace nacer una mujer
con brazos de hojas puntiagudas y cabeza de luna nueva.
La textura de la luz de la luna nueva
hace nacer
un oleaje.
                                          la sombra de la mano (Buenos Aires, 2014)
“El poeta es una criatura inventada que firma con tu nombre. Y al tiempo, escribir supone olvidarse de uno mismo, y hay tantas maneras de olvidarse como de estar presente. Sospecho que no hay remedio para eso, ni solución. La poesía es una mezcla de accidentes, gracia y trampas. Hay que trampear para buscar la inocencia; si no, sólo te dedicas a ser tú mismo.”
Seamus Heaney

Raúl González Tuñón
Buenos Aires, Argentina -  1905 -1974
Algunos secretos del levantamiento de Octubre
                                                                              
A Alberto Sánchez, escultor y pintor
I
Donde el carbón se junta con la sangre
y la ametralladora bailarina
lanza sus abanicos de metralla.
Donde todo termina.
Ya vienen las mujeres con sus hijos
de la mano, en los brazos y en el vientre.
Dentro del gran bostezo de la mina
crece un grisú de soledad ardiente.
Donde todo termina.
Apuntad bien y sobre el barro caigan
donde el terror se junta con la sangre.
Ya están ahí los mercenarios.
Donde todo termina.
Su sangre no es abono.
Por el río que arrastra el grano oscuro
corre la sangre favorable
de obreros fusilados contra el muro.
Donde todo termina.
Cómo se pasa del carbón al plomo.
Cómo se pasa del esclavo al hombre.
Somos miles de muertos favorables.
Donde todo termina.
Incorporaos sobre nuestra muerte
y en su arsenal de polvo
fundid las nuevas armas.
Donde todo termina.
Donde el carbón se junta con la sangre
pronto desbordará los horizontes
el ejército muerto que dirige
un mariscal de hueso y de ceniza.
Donde todo termina.
II
Escuchad la tormenta,
bata el palo sobre la ropa oscura.
Lavad, mujeres de mineros,
la ropa oscura.
La ropa del carbón y de la muerte,
del barro y de la arena
que en el Nalón y en el Caudal arrastran
las aguas de la cuenca.
Oh, veteranas.
Bandera, el overall agujereado,
espectro del coraje el trapo comunero.
Detrás del viento entre carbón y escarcha
viene el invierno con el hambre.
Viene el invierno fusilando muertos,
decretando osamenta,
persiguiendo a los hijos de los muertos
donde madura el grito de los muertos,
donde la dignidad va madurando.
Va madurando sobre la derrota
donde se junta el aire con el humo
y un sol de vidrio opaco, forastero,
ve desfilar hacia el túnel sonoro
mineros y mineros y mineros.
Donde todo termina.

“Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa, el asunto justo, y moveré el mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover al mundo con esta arma”.
César Vallejo
-Revista co-fundadora del Festival Internacional de Poesía Palabra en el mundo-
- 3 – blogs – 3 -  Isla Negra:
http://revistaislanegra.wix.com/isla-negra
http://revistaislanegra.fullblog.com.ar
http://revistaislanegra.wordpress.com
Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación de poesía y literaturas. Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía. 
 
“Poesía/ Perdóname /  por haberte ayudado a comprender /  que no estás hecha solo de palabras”-  Roque Dalton
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